• MI ESENCIA ES ASI

    Así es mi esencia

    Mi esencia es así...
    No trates de cambiar lo que no te gusta de mi,
    así soy, y soy feliz,
    no me gusta callar lo que quiero decir,
    ni dejar de hablar, ni dejar de sonreír...

    Cuando me siento contenta, de vivir, de sentir
    así es mi esencia, mi esencia es así,
    una mujer libre, que le gusta decidir,
    ser independiente vivir, y ser feliz.

    No trates de cambiar, lo que me hace aprender,
    cada paso que doy, es un nuevo amanecer,
    aunque me caiga, no importa, es vivir y reconocer
    que quizá me equivoqué, pero vuelvo a creer.
    Así es mi esencia, mi esencia es así...

  • EL ARBOL CONFUNDIDO

    Sobre el árbol confundido...

    Sobre el árbol confundido…

    Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que
    podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

    Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste. El
    pobre tenía un problema: \"No sabía quién era.\"

    \"Lo que te falta es concentración\", le decía el manzano, \"si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ve que fácil es?\"

    - No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas y \"¿Ves que bellas
    son?\"

    Y el árbol desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba
    ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó:

    - No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución. No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior. Y dicho esto, el búho desapareció.

    - ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...?, se preguntaba el árbol
    desesperado, cuándo de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole:

    - Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión \"Cúmplela\". Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

    Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos.
    Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

    Y tu... ¿dejas crecer el roble que hay en ti?
    En la vida, todos tienen un propósito que cumplir, un espacio que llenar.

    No permitas que nada ni nadie te impida conocer y compartir la maravillosa esencia de tu ser.

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